Filtraciones, grietas, calor extremo y riesgo sísmico: millones de hogares en el Valle de México enfrentan los embates del clima con materiales y técnicas inadecuadas.
La vivienda autoconstruida se ha convertido en el camino más común para millones de familias mexicanas que no acceden a créditos o desarrollos formales. Pero esa vía, levantada con esfuerzo y recursos propios, enfrenta hoy una amenaza creciente: el cambio climático.
Lluvias más intensas, olas de calor récord, subsidencia del suelo y microsismos frecuentes están dejando ver las fisuras –literales y estructurales– de un parque habitacional que creció sin asesoría técnica, ni planeación urbana. De acuerdo con estimaciones de SEDATU, cerca del 63% de las viviendas en el país son autoproducidas, muchas de ellas sin cálculo estructural, sin materiales adecuados y construidas por etapas con ayuda de remesas, tandas o trabajos informales de fin de semana.
Las estadísticas del INEGI muestran una realidad alarmante: más del 44% de los hogares reportan filtraciones o humedad crónica y 40% presenta cuarteaduras visibles. La falta de impermeabilización, la utilización de techos improvisados y la ausencia de aislamiento térmico han convertido muchas viviendas en entornos vulnerables frente al clima y los sismos.
Durante junio pasado, se registraron lluvias 51% por encima del promedio histórico. Mientras tanto, en mayo de 2024 la Ciudad de México rompió el récord de calor con temperaturas superiores a los 34?°C, una situación que visibilizó la llamada “pobreza energética” en zonas urbanas periféricas, donde los hogares carecen de ventilación cruzada, sombra y materiales térmicos.
A ello se suma el riesgo sísmico amplificado por la subsidencia del suelo: más de 590 puntos de fracturamiento han sido identificados por el Congreso capitalino en alcaldías como Iztapalapa, Benito Juárez o Gustavo A. Madero. En viviendas ligeras, sin castillos ni losas bien ancladas, estos fenómenos pueden comprometer toda la estructura.
Uno de los grandes vacíos en el proceso de autoconstrucción es la falta de acompañamiento técnico. Organizaciones civiles, universidades e incluso algunas empresas del sector han comenzado a llenar ese espacio mediante cursos comunitarios, guías prácticas y capacitaciones.
Una de las respuestas más relevantes al riesgo que enfrentan las viviendas autoconstruidas proviene de iniciativas locales con enfoque práctico y comunitario. Tal es el caso de Materiales San Cayetano Express, firma mexicana que desde 2023 ha impartido más de 250 capacitaciones gratuitas para autoconstructores, trabajadores de la construcción y amas de casa.
“Cada curso que damos es un muro menos con filtraciones y una vivienda más segura”, señala la Lic. Ma Fernanda Montoya, Gerente de Relaciones Institucionales.