La transición hacia la digitalización y productos innovadores para instalaciones residenciales y comerciales refuerza la competitividad del sector.
La modernización del canal ferretero avanza gracias a soluciones que reducen hasta 37% los tiempos de instalación.
Con más de 120,000 puntos de venta en el país, el canal ferretero en México no es solo una red de distribución: es un tejido económico que articula a fabricantes, instaladores, distribuidores y consumidores finales. Representa cerca del 2% del PIB nacional y cumple un rol esencial en el suministro de materiales para los sectores eléctrico y de la construcción. Sin embargo, su permanencia y relevancia dependen de un factor cada vez más urgente: la modernización.
En un entorno donde la eficiencia y la sostenibilidad son exigencias crecientes, la innovación en producto y servicio aparece como una vía indispensable para la transformación del sector. Así lo confirma un reciente estudio realizado por la firma independiente Argent Global, que comparó el tiempo de instalación de centros de carga tradicionales frente a los equipados con tecnología Qwik-Grip™ y Plug-on Neutral de Schneider Electric. ¿El resultado? Un ahorro de hasta el 37% en tiempo de instalación, lo que equivale a unos 44 minutos por proyecto residencial típico.
Para los profesionales de campo, este dato puede parecer técnico. Pero para quienes viven de los tiempos ajustados de obra, para el instalador que depende de la rapidez sin sacrificar calidad y para el ferretero que quiere ofrecer soluciones de valor a sus clientes, esta diferencia es crucial.
“La eficiencia no solo es una ventaja operativa, es también una herramienta de competitividad para el ferretero y el instalador mexicano”, afirma Tomás Vázquez, vicepresidente de la división Home & Distribution para México y Centroamérica de Schneider Electric.
La apuesta de Schneider Electric va más allá de acelerar procesos: apunta a generar confianza. Un ejemplo es la garantía de 100 años que ofrecen sus tableros residenciales Square D, lo cual no es un gesto simbólico, sino una apuesta técnica respaldada por pruebas de calidad, resistencia y durabilidad. Este tipo de garantías reducen riesgos para el usuario final y representan también un mensaje claro para el profesional que recomienda e instala: ofrecer lo mejor se traduce en menos reclamos y más prestigio.
A la par, la empresa ha integrado herramientas digitales como MySchneider, una plataforma que permite consultar disponibilidad de productos, precios actualizados, características técnicas, y acceder a capacitación especializada. En un mundo donde el acceso a información en tiempo real es determinante, estas herramientas se convierten en aliados clave para el ferretero que busca mantenerse competitivo.
Aunque la digitalización es una tendencia global, en el canal ferretero mexicano su avance ha sido desigual. Por ello, integrar estas plataformas de manera accesible y amigable resulta esencial. Los distribuidores que han adoptado este tipo de soluciones no solo agilizan sus operaciones, también ofrecen un mejor servicio al cliente final, que demanda inmediatez, precisión y confianza.
Esta transición hacia un canal más digital, eficiente y profesional no significa dejar de lado lo que ha hecho fuerte a las ferreterías: la atención cercana, el conocimiento práctico y la disponibilidad inmediata. Más bien, se trata de combinar esa tradición con herramientas del presente para que el sector no quede rezagado ante las exigencias de una industria que cambia rápidamente.
Celebrando 80 años de presencia en México, Schneider Electric ha acompañado a varias generaciones de ferreteros e instaladores. Reconocida como Proveedor del Año por una de las principales cadenas de mejoramiento del hogar en 2017, la empresa ahora busca liderar la evolución hacia un canal más preparado para los desafíos actuales: desde la eficiencia energética hasta la sostenibilidad ambiental.
En un país donde la construcción y la electrificación siguen siendo pilares de crecimiento, el canal ferretero tiene una oportunidad de oro: pasar de ser un actor tradicional a convertirse en un protagonista moderno, informado y competitivo. El camino ya está marcado: eficiencia, confianza y digitalización.