La historia del perovskita no es reciente. Comenzó en los Montes Urales de Rusia en 1839, cuando Gustav Rose, un mineralogista alemán, descubrió un nuevo mineral durante una expedición.
Rose nombró este mineral en honor a Lev Perovski (1792-1856), un destacado mineralogista ruso que dedicó su vida al servicio público y al avance de las ciencias naturales en Rusia. Perovski, quien llegó a ser ministro del Interior del Imperio Ruso, fue un apasionado promotor de las expediciones científicas y contribuyó significativamente al desarrollo de la mineralogía en su país.
El mineral original descubierto tenía una composición de titanato de calcio (CaTiO3), pero hoy en día el término 'perovskita' se refiere a toda una familia de compuestos que comparten una estructura cristalina única. Esta estructura versátil permite que las perovskitas tengan propiedades extraordinarias, como una alta eficiencia para absorber luz y convertirla en electricidad. Además, pueden fabricarse a bajas temperaturas y con materiales relativamente baratos, lo que las hace atractivas para su uso en tecnologías de vanguardia.
Pasaron más de 150 años para que la perovskita volviera a ser del interés de la industria. Entre la predominancia de los combustibles fósiles, la falta de tecnología adecuada para su procesamiento con retos de estabilidad y fabricación, y el enfoque total de la industria fotovoltaica sobre el silicio, el potencial de la perovskita en la generación de energía solar es verdaderamente ha sido revelador en este siglo.
Las células solares tradicionales de silicio requieren procesos de fabricación complejos y costosos que involucran temperaturas extremadamente altas. En contraste, los paneles solares de perovskita pueden fabricarse mediante procesos similares a la impresión de periódicos, utilizando soluciones líquidas a temperaturas relativamente bajas. Esto no solo reduce significativamente los costos de producción, sino que también abre la posibilidad de crear paneles solares flexibles y semitransparentes.
Los investigadores han logrado alcanzar eficiencias de conversión de energía superiores al 25% con células solares de perovskita, y cuando se combinan con células de silicio tradicionales en configuraciones tándem, la eficiencia puede superar el 29%. Esto significa que, con la misma cantidad de luz solar, podemos generar significativamente más electricidad que con las tecnologías actuales.
La perovskita no se limita a la energía solar. También está revolucionando el mundo de la iluminación y las pantallas. Samsung, uno de los líderes mundiales en tecnología de pantallas, está aprovechando las extraordinarias propiedades de la perovskita para revolucionar la industria de las pantallas. La compañía está desarrollando una tecnología híbrida que combina los LED orgánicos (OLED) tradicionales con materiales de perovskita. Esta combinación permitiría crear pantallas con colores más vivos y puros que nunca.
En sus televisores más recientes, Samsung utiliza puntos cuánticos (QDs) como capa de conversión de color, lo que resulta en una gama de colores más amplia y una eficiencia energética mejorada. La tecnología tándem, que apilaría capas de OLED y perovskita, se estima que podría alcanzar una eficiencia cuántica externa superior al 40%, estableciendo nuevos estándares en la industria de las pantallas. Además, se estima que esta tecnología híbrida tendría una vida útil operativa de más de 40,000 horas, abordando una de las principales preocupaciones sobre la durabilidad de los dispositivos basados en perovskita.
Pero los aplicativos de la perovskita no terminan ahí. Para el sector de la construcción y eléctrico, la perovskita representa una oportunidad única. Uno de los proyectos más interesantes es el desarrollar ventanas inteligentes que pueden cambiar su transparencia para regular la luz y temperatura interior de los edificios. También se están creando recubrimientos que pueden convertir las superficies de construcción en generadores de energía solar, lo que podría revolucionar la manera en que pensamos sobre la eficiencia energética en edificios. Así que fácilmente podemos apreciar que los beneficios que podríamos observar para el consumidor incluyen una iluminación más eficiente y económica, mejor calidad de luz con colores más naturales, mayor durabilidad de los dispositivos, posible reducción en los costos de energía, y una instalación más sencilla debido a la flexibilidad del material.
Como todo, todavía existen desafíos por superar, especialmente en términos de estabilidad a largo plazo, aunque los avances recientes son muy alentadores. La versatilidad de la perovskita está abriendo nuevos caminos en múltiples industrias; así que, para distribuidores, instaladores y profesionales del sector, mantenerse informado sobre esta tecnología emergente será crucial para aprovechar las oportunidades que presentará este mercado.
Los expertos predicen que, en los próximos años, la perovskita podría transformar fundamentalmente la manera en que generamos y utilizamos la energía, iluminamos nuestros espacios y construimos nuestros edificios. Esta revolución tecnológica no solo promete mejoras en eficiencia y rendimiento, sino también una reducción significativa en los costos de producción y operación. Esperemos que sea una luz de esperanza ante los inminentes intentos de regresar a los derivados del petróleo, sin importar los efectos ya devastadores que estamos experimentando en nuestro planeta.