La temporada invernal vuelve a colocar al sistema eléctrico mexicano bajo presión. Las noches más largas y el descenso de las temperaturas elevan de forma significativa el consumo de energía, especialmente en iluminación y calefacción, justo en un contexto en el que la demanda eléctrica del país mantiene una tendencia estructural al alza.
De acuerdo con proyecciones del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), para 2030 la demanda de energía eléctrica en México será 13.4% mayor a la registrada en 2024. Esta combinación de picos estacionales y crecimiento sostenido plantea un desafío doble para las empresas: mantener la continuidad operativa durante los meses críticos y, al mismo tiempo, contener costos energéticos cada vez más relevantes en su estructura financiera.
En este escenario, la gestión eficiente de la energía comienza a perfilarse como un factor estratégico más que operativo. La digitalización de procesos, el monitoreo en tiempo real y la automatización de cargas aparecen como herramientas clave para reducir consumos innecesarios, particularmente en horarios de alta demanda, y mejorar el desempeño de activos industriales y comerciales.
Dentro de este contexto, Schneider Electric ha reforzado su posicionamiento en el mercado mexicano con soluciones orientadas a la eficiencia energética y la automatización. Su enfoque se basa en plataformas digitales que permiten a las organizaciones visualizar su consumo energético, detectar ineficiencias en sistemas como climatización, iluminación o maquinaria, y tomar decisiones con base en datos.
Especialistas del sector coinciden en que este tipo de herramientas cobra mayor relevancia durante el invierno, cuando los costos asociados a la energía suelen incrementarse. Automatizar la gestión de cargas y optimizar el uso de la infraestructura existente puede traducirse en ahorros económicos y en una operación más estable frente a los picos de demanda.
Más allá de una respuesta coyuntural, el debate de fondo apunta a la necesidad de preparar a la industria mexicana para un entorno energético más exigente. El invierno funciona como un recordatorio de la dependencia de fuentes confiables y eficientes, pero también como una oportunidad para acelerar la adopción de tecnologías que fortalezcan la resiliencia operativa durante todo el año.
En un país donde la demanda eléctrica seguirá creciendo, la capacidad de las empresas para anticiparse, medir y optimizar su consumo energético será un elemento cada vez más determinante para su competitividad y sostenibilidad a mediano plazo.



