Desde los tiempos de la Edad Media cuando “la ferretería no existía” como local comercial, los herreros vendían directamente a los artesanos y daban solución con objetos para los arados, herraduras, espadas o utensilios para cocinas, después pasaron por el trueque intercambiando objetos por granos, animales o materiales, hasta los siglos XVIII y XIX con la Revolución Industrial se crearon pequeños locales y después el Siglo de Oro con ferreterías de barrio de 1900 a 1970 donde la ferretería se consolidó como una gran tienda con mostrador y vitrinas para la venta de “soluciones para la comunidad”.
El papel del ferretero se enfoca como asesor técnico, con mostradores de madera y cajoneras infinitas con mercancías para resolver los problemas de sus clientes, la “ferretería de barrio” sigue y seguirá siendo el lugar para resolver cualquier problema en casa o en el taller.
Después en los años 70´s y 80´s se habló que, con la llegada de las Grandes Superficies y Autoservicios, las ferreterías desaparecerían, pero lejos de eso la ferretería se diversificó y se adaptó, en los años 1980 a 2000 al autoservicio dentro de las tiendas y con el surgimiento del “Hágalo Ud. Mismo” (DIY), buscando soluciones de decoración y reparaciones en el hogar y el jardín.
La ferretería se ha adaptado al comercio electrónico y a nuevos retos de sostenibilidad y, lejos de la crisis comercial provocada por la Pandemia del COVID fue la salvación para muchos negocios que en el 2020-2021 cuando más y más personas buscaron ocuparse en sus casas durante la contingencia de la pandemia, fue así que la ferretería salvó no solo la parte comercial como la vida de muchos haciendo trabajos y decoraciones en sus hogares, evitando salir y contagiarse en las calles.
El Siglo XXI se ha transformado para la compra por “e-commerce”, así como los catálogos y ofertas digitales vía internet, pero no debe perder su papel como “consultor técnico” aunque sea por la vía electrónica, la ferretería tiene un papel muy importante para la comunidad, principalmente en los barrios y ciudades donde es el refugio para “buscar soluciones”.
¿Entonces, por qué no seguir siendo los asesores de la comunidad?, con el diagnóstico gratuito, el consejo que genere un vínculo de confianza, que el catálogo digital o la gran superficie no pueden replicar.
La ferretería como el gran punto de encuentro masculino y técnico, donde se habla de materiales, nuevas herramientas, el espacio social y confiable de la comunidad.
Y si estamos hablando de la nueva era audiovisual, por qué no se apoya con tutoriales por YouTube enseñando a los padres de familia y a los nuevos aficionados al – Hágalo Ud. Mismo – (DIY) ¿a cambiar un grifo, a instalar un contacto eléctrico, a instalar una cerradura de alta seguridad o a trabajar con herramientas eléctricas?
El enfoque cultural de la ferretería que puede también apoyar a los profesionales, carpinteros, electricistas, plomeros, instaladores, etc. para que puedan seguir aprendiendo nuevas habilidades y conocimientos técnicos en sus oficios, en forma de actualizaciones con nuevas tecnologías, que los proveedores de las grandes marcas de herramientas y materiales pueden apoyar con sus recursos y con la técnica para enseñar y promover sus productos.
A lo largo de los siglos la ferretería ha demostrado su capacidad de supervivencia, tan dura como los aceros que tiene en sus bodegas. Desde las fraguas medievales hasta los grandes mostradores, este oficio sabe mutar sin perder su esencia, ser el nexo entre el problema humano y su solución técnica, “el ferretero como un asesor con ojo clínico de experto”.
Por: Roberto Domínguez Franco



